Por menos de lo que imaginas, mucho más que lo que sueñas…

¿No te encantaría poder mirar a tus resultados del último mes y pensar: “Ummm!!! ¡¡Todo va estupendamente!!”, y relajarte tomando una buena taza de café mientras piensas, mirando por la ventana, en tu siguiente cliente o en tu siguiente proyecto?….

¿No te encantaría, poder mirar la cuenta corriente de tu empresa, y decir: “Mmmm. Perfecto. Tenemos liquidez disponible, y no es problema acometer esa inversión que nos hace falta ahora”… en lugar de estar continuamente agobiado por ese nuevo ordenador, o por ese nuevo equipo de producción, o por un nuevo coche para un nuevo comercial, o aun más, por el dinero para poder pagar ese nuevo comercial que tanto necesitas para que tus ventas sean continuas y no aparezcan y desaparezcan, como el río Guadiana?…

¿No te encantaría, como dice un buen amigo y cliente, llevar tu el coche, en lugar de que el coche te lleve a ti?… ¿Dejar de apagar fuegos, y empezar a “construir” tu negocio, de una vez por todas?…

Sé que te gustaría. Lo sé. No hace falta que me lo digas. Pero también sé, que en este mismo momento estarás pensando: “Ya, pero cómo consigo la pasta que necesito para formarme, o para que un consultor o un coach me ayude a hacerlo, con el pastizal que valen ese tipo de procesos?…”

Es normal que lo pienses. Lamentablemente, el proceso de ayudar a desarrollar personas y organizaciones, es decir, el proceso de ser consultor o “coach”, se ha inflado de forma desproporcionada en los últimos diez años. Hoy,”coach” es una de las palabras de moda. Son omnipresentes… en la televisión son el pan del día… hasta nuestros políticos tienen “coach”, y no es que den precisamente muy buena imagen… Se ha asimilado la palabra “coach” con la palabra “experto”, es decir, un “coach” es alguien que sabe mucho de algo y te enseña…. y a cambio, te cobra, básicamente, el oro del Perú, porque para eso te va a enseñar el secreto de la eterna juventud, o algo de categoría similar. Y claro, luego, la realidad, está muy lejana de la promesa, y la enorme decepción, en la mayoría de los casos, termina con un sentimiento general que más o menos viene a describirse como “eso del coaching, solo es humo”. Como con tantas otras modas antes que esta.

Es cierto, el coaching, como la consultoría antes (hace 20 años, ser consultor/a era la palabra de moda para ser “experto”, sin especificar muy bien en que se era experto o experta), ha sido víctima de la moda. Se ha devaluado brutalmente y ha perdido todo su contenido.

No obstante, eso no quiere decir, que no sea una herramienta de desarrollo impresionantemente poderosa cuando es correctamente utilizada. Del mismo modo que la consultoría, cuando es rigurosa, basada en procesos de cambio contrastados, y realizada por profesionales con la debida experiencia, es, del mismo modo, una herramienta muy poderosa de ayuda a las organizaciones en sus procesos de cambio.

“Claro”, dirás…” y ahora me vas a vender que tú eres un magnífico coach y un magnífico consultor… como dicen todos, por cierto… y que tengo que confiar en ti…”

Pues no. No te voy a decir eso. Porque si te lo dijera, llevarías razón. No te puedo pedir, ni a ti ni a nadie que confíe en nosotros de forma ciega. Es más, no quiero que lo hagas.

Quiero que ganes tu propia experiencia, que reúnas toda la información que necesites, y que decidas por ti mismo/a. Quiero que mi cartera de clientes, los resultados que hemos logrado en otras empresa como la tuya, hablen por sí mismas. Quiero que sepas que no te lo vamos a poner fácil; que nunca te vamos a decir cosas como “es muy sencillo” o “seguro que lo vamos a lograr”; al contrario, te vamos a advertir del duro esfuerzo que necesitarás realizar, o del alto nivel de compromiso que se necesita para un proceso de cambio organizacional; pero al mismo tiempo, estaremos contigo todo el camino, para darte soporte en todo lo que necesites con todo lo que sabemos, para darte aliento para llegar a la meta, para hacerte recordar a cada paso, que ya te queda un paso menos, y cuántos has dejado ya detrás de ti…

 

Haz la experiencia por ti mismo. En Triforma llevamos 15 años ayudando a pequeñas y medianas empresas a dar el salto que te hace pasar de “tirar de un carro muy pesado” a “conducir un buen coche”. Ni siquiera te prometemos la luna… solo, de momento, “llevar un buen coche” en lugar de tirar. Lo demás, vendrá después. Pero seguro que ya puedes sentir la diferencia entre una cosa y la otra.

Y déjame decirte, que ese proceso, no te va a costar tanto como te imaginas; porque en Triforma sabemos, desde que comenzamos nuestra andadura, que las pequeñas empresas no pueden permitirse “disparates”. Haz la prueba y habla con nosotros. No perderás nada, y seguro que ganaras algo. Te ayudaremos, como poco, a tener un primer diagnóstico de tu organización, y a que encuentres líneas de mejora. Y además. te contaremos de forma detallada, la inversión que necesitas hacer, para tomar el “control” de tu organización y poder mirar tranquilo por la ventana, con el café en la mano, como decíamos al principio de este post, mientras piensas en el futuro. Una inversión que recuperarás con creces, y que será, estamos seguros, mucho menor de lo que te piensas.

Reserva ya tu sesión de asesoramiento gratuito haciendo clic en el botón de abajo,. , y consigue mucho más de lo que sueñas, por bastante menos de lo que imaginas.

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