Triforma | La Falsedad del argumento del ROI en las inversiones en RRHH
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La Falsedad del argumento del ROI en las inversiones en RRHH

En estos dias en que recortar costes y ajustar presupuestos al estilo aleman es la prioridad,en mis visitas a clientes escucho muchas frases del tipo “no puedo pedir más recursos, porque no puedo justificar el ROI!!”. Cuando en muchos casos ofreces tus servicios de soporte, algunas veces “for free”, para demostrar a tu cliente que le puedes ayudar a justificar esa necesidad de un modo razonado y adecuado, la respuesta suele ser: “no, muchas gracias, pero ahora no tengo tiempo para eso”. Si el lector lo piensa bien, se dará cuenta de la absoluta contradicción de quejarse por la falta de recursos y/o presupuesto, y luego negarse a buscar soluciones para ello. Es como aceptar que estamos viviendo la tormenta perfecta por “la voluntad de Dios”, y que solo podemos resignarnos a esperar a que pase. Con todo el perdón, pero si es eso es ser un directivo en España, que Dios nos coja confesados. Formacion-ROILo que sucede en muchos casos, es que el Directivo con el que hablas, que en mi caso suele ser el responsable de RRHH, no quiere que le vean, como en la mili. Existe una tendencia a “hacerse invisible”, porque parece que cuando uno se hace invisible es más facil aguantar el temporal. Pero claro, entre eso y la actitud del capitan del Concordia hay un solo paso. Y es que, sinceramente, no se puede ser “directivo” para luego no asumir las responsabilidades cuando vienen maduras. Escuchelo quien quiera, pero sobre todo los CEOS. En referencia al tema de ROI, que suele ser una petición de Direccion General o de Financiero, sería importante comenzar a destacar dos hechos que desarrollaremos en las próximas semanas. El primero es el hecho de que el ROI financiero tal y como lo conocemos, es una formulación matematica más bien simple, que parte de la misma base que casi todas las formulaciones economicas, esto es, el supuesto de que una variable cambia y todas las demás que permanecen constantes. Por eso, en el ROI, tomo una cantidad a invertir, y le voy sumando descontadas, todas las cantidades que recibo como compensación por dicha inversión, descontadas a un tipo de interes considerado como el “valor del dinero en el tiempo”. Pero en la realidad, esto no es así. De hecho, nunca es así. Se suele aceptar que el ROI es un calculo valido para valorar la idoneidad de una inversión, por ejemplo, en maquinaria productiva, que genere un ahorro de costes. En ese caso, recibo un ingreso neto mayor por cada lote producido, de manera que puedo calcular como aumentará mi beneficio. Y entonces todos, muy felices, en nuestro comité de dirección, aprobamos nuestra inversion con el cálculo del ROI como garantia.  Si en ese mismo comité de dirección, el director de RRHH presenta una necesidad de inversión en personas, le pedimos que nos justifique el ROI. Como esas personas no van destinadas a mejorar costes de forma directa, ni son una maquina que mejore la eficiencia, ni producen a ritmo continuo, no es posible calcular el ROI, con lo que nuestro Director de RRHH se nos queda sin inversión. Sin embargo, lo curioso de esta situación es que en el caso de la maquina, los flujos de beneficio neto incrementado que compensarán la inversión, no llueven del cielo. Para que esos flujos se produzcan, hay que mantener el ritmo de producción sin cambios ni problemas, y después hay que seguir gestionando correctamente el inventario, del mismo modo nuestra distribución tiene que seguir funcionando estupendamente bien, y finalmente tenemos que ser capaces de seguir manteniendo nuestro ritmo de ventas. Y en todos esos pasos, sistematicamente, intervienen “personas”, que a lo mejor, solo a lo mejor, están desmotivadas porque ganan bastante menos y no llegan bien a final de mes, y porque no ven perspectivas de futuro, o porque han despedido a su mujer o a su marido hace una semana y no sabe como va a pagar su hipoteca…en fin, que todas esas personas no son como la maquina…no producen a ritmo estable y continuo. Sin embargo, aun siendo así, la inversión en la maquina se aprueba, mientras que la inversión en personas no se aprueba, porque estamos en epoca de ser eficientes y de ahorrar costes. Dejenme darles solo otro apunte en este terreno: Desde mediados de los años 90, se utiliza en los paises nordicos, parte de CentroEuropa y desde luego en EEUU ( que casualmente, solo casualmente, son los paises que parecen estar resistiendo las crisis mejor que el resto en Occidente) , el concepto de “capital intelectual”. Skandia, la empresa sueca, fue pionera en sus enfoques sobre medidas del “capital intelectual”. Y no lo hicieron porque los nordicos sean asi de chulos, sino porque fueron consistentes con un fenomeno que entonces iba en aumento y hoy es un hecho evidente, que es el incremento del valor de los intangibles en el valor total de las empresas. En efecto, el valor en balance de cualquier empresa hoy en dia, incluso si se trata de una empresa industrial, es, como mucho, y exagero con esta cifra, el 50% de su valor real. El valor de los “activos” menos las deudas, tal y como indica la contabilidad tradicional, no refleja para nada el valor real de la organización. Y desde hace más de veinte años nos partimos la cabeza a nivel mundial (sobre todo los institutos de contabilidad internacionales) para intentar “medir” contablemente ese otro 50%, que está formado por intangibles. Esos intangibles, ese 50% del valor de nuestra empresa, son aspectos “humanos” de la organización. En todos ellos, las personas son clave. Piensen por un momento en el valor de Apple o de Google. Desde luego no es el valor de sus patentes lo que cotiza en bolsa, se lo puedo asegurar, sino la capacidad que el mercado estima que tienen de generar beneficios futuros. Y eso no depende de las patentes, que si estan contabilizadas en el balance. Eso depende de las “personas”. Tan es así, que el rumor de que el CEO de Apple saliera de la compañia, durante el año anterior a la muerte de Steve Jobs, hacia bajar las acciones de la misma. Si una sola persona era tan importante para el mercado, debido a su posición de liderazgo, a sus dotes innovadoras, etc… es obvio que para el mercado los equipos de las organizaciones son claves para “salvaguardar”, en lo posible, esos flujos futuros de beneficios esperados. Y sin embargo, sobre todo en España, seguimos sin aprobar inversiones en personas, porque no podemos justificar el ROI. Seguiremos.

Joaquin Aguado
joaquin.aguado@triforma.es
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